La obsesiva. Ella es mi jefa. Y empecé hoy a trabajar. Si, van a pensar "Acaba de empezar a trabajar y ya se queja". Saben qué? Piensen lo que quieran, no me importa! Si no les gusta, ya saben donde esta la puerta...
El jueves tuve la entrevista de trabajo. Como soy maquilladora lleve una notebook con fotos de mis trabajos. El jueves hizo mucho calor, y tenía tacos así que camine mucho desde mi curso de Biofísica hasta que llegué a destino. No encontraba la numeración de la casa, no estaba! Entré en pánico. Me acordé que el número era otro. Estaba al otro lado de la vía de tren. Paja.
Caminé hasta allá, con gotas de sudor, obviamente llegué tarde. La mochila me pesaba por la notebook que prefería agarrarla con las manos atrás en mi espalda. Corrí. La ampolla que tengo en el pie me arde.
En fin, la primera frase de mi futura jefa fue "Buenas noches". Tenía razón, no en que era de noche ni que era buena, pero si en que llegue 17 minutos tarde. Y supe que eran 17 y no 18 porque ella me lo hizo saber. Cuando traté de ignorar el "semi" chiste me lo repitió. No vaya a ser cosa que no haya escuchado. Con una sonrisa de oreja a oreja me abrió la puerta de su "estudio" que me sale llamarlo "consultorio" pero para mi no es ninguna de esas cosas. -Uso mucho comillas porque sí, no importa-.
El lugar donde trabajaría dos días después, era un departamento lindo, un primer piso, de esos edificios viejos que sabés que son de calidad. Constaba de un living, dos cuartos, que son los "camarines" ( camerino.(Del it. camerino).1. m. Aposento individual o colectivo, donde los artistas se visten, maquillan o preparan para actuar. ) que son dos cuartitos donde mi jefa trabaja; luego habia un baño y una cocinita.
En el living habia/hay un sillón hermoso y comodo blanco, una mesita, una tele y mi mesa de trabajo. Mi jefa es cosmetóloga. Mi jefa estudió para eso. Mi trabajo constaría de ser asistente de cosmetóloga. (en mi lenguaje, che pibe) Sigo con mi camino, me siento donde me indica, me comenta como va a ser el trabajo, mi paga, mis dias de trabajo, y horarios. Me dice que si no fuera recomendada no me abriría la puerta porque llegué tarde. Me dice que los maquillajes que hice están muy mal hechos. Me dice que tengo mal cutis. Me dice que tengo celulitis. Todo esto claramente sacado de contexto,no? Bueno, todo no. Me cuenta como le gusta que se hagan las cosas (a su manera) como hay que respetar donde está cada cosa, si muevo algo la molesto. Me dice que no puedo comer huevo duro, ni banana porque molesta el olor. Me explica que cuando hay una cliente no puedo hablarle, ni interrumpirla mas de una vez. Me explica que ella no habla, ella grita, que a algunas personas pueden parecerle ofensivo, como a la chica que renunció y se fue enojada/dolida, como la señora que trabajó para ella que se largó a llorar porque no entendió algo. Yo pensé "Por lo menos es conciente de esto". Me pide que no me pinte las uñas, que le haga el ruedo al pantalón que me dio. Me dice que nos vemos el sábado. Le digo que sí, sonrío falsamente. Creo que mi capacidad para sonreír falsamente es muy grosa, ustedes pueden disentir. Mi capacidad para ocultar mi angustia, o furia, al contrario es muy mala.
Me tomo el subte, feliz? por mi nuevo trabajo. Empezaba pasado mañana. Empecé hoy, sábado. Y acá empezó mi blog.
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